jueves, 17 de enero de 2013

La Parábola del Hijo Pródigo


Hace dos días atrás encontré este maravilloso video en el que se relata la parábola del "Hijo Pródigo" pero en una versión actual, contada en pleno Siglo XXI, en una época marcada por los iPhones y los iPads, en un mundo caracterizado por el consumismo, el individualismo, el indiferentismo social, la pérdida de los valores, el relativismo moral, etc.

Este video nos habla del arrepentimiento, de la verdadera contrición -esa que sólo puede provenir del Amor-, y de la infinita misericordia de Dios.

El Padre representa a Dios, la Beatitud Suprema, un Dios que al mismo tiempo es Padre y que no nos abandona al libre albedrío sino que nos acompaña siempre y acude a nuestros llamados de auxilio como un Amor paternal infinito, benigno y lleno de misericordia. El Hijo Pródigo representa a la Humanidad entera, al Hombre que se aleja de los planes de Dios para buscar un porvenir que sólo puede llevar a la perdición, al abismo, al fracaso, a la tristeza. Finalmente, respecto del hermano que se queda en el hogar junto al Padre, si bien este video no pone mayor énfasis en su persona, sabemos que representa al "fariseo", al que no sabe amar de verdad. Es por ello que cuando el Hijo Pródigo vuelve al hogar, pese a los ruegos del Padre, su hermano se niega a entrar a la celebración,. No puede entrar a la fiesta porque en el fondo nunca supo amar.

La letra de la canción también me parece bastante significativa. La canción se llama "Come Home" y es de la famosa banda norteamericana OneRepublic.




Aquí les transcribo la parábola contada por Jesús, según el Evangelio de San Lucas:

"En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Éste acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado" (Lucas, 15, 1-3.11-32.).

No response to “La Parábola del Hijo Pródigo”

Leave a Reply