lunes, 19 de agosto de 2013

Acerca del Sacramento de la Alegría


Estas palabras se las dijo Jesús a Santa Faustina Kowalska de Polonia. Son palabras muy consoladoras en momentos de aflicción y contrición, y se refieren a la confesión con el sacerdote, esto es, al sacramento de la penitencia (o como le gustaba decir a San Josemaría Escrivá de Balaguer, "el sacramento de la alegría"). A continuación las transcribo:

Cuando tu vayas a la confesión, a esta fuente de Misericordia, la Sangre y Agua que fluyó de mi Corazón siempre fluye sobre tu alma ... En el Tribunal de la Misericordia [El Sacramento de la Reconciliación] ... los milagros más grandes toman lugar y se repiten incesantemente ... Aquí la miseria del alma se encuentra con el Dios de Misericordia. Vengan con fe a los pies de mi representativo ... Yo mismo estoy esperándoles allí. Yo tan solo estoy escondido por el Sacerdote ... Yo mismo actúo en tu alma ... Haz tu confesión ante Mi. La persona del Sacerdote es, para Mi, solamente una pantalla. Nunca analices que clase de Sacerdote es que Yo estoy usando; ábrele tu alma en la confesión como si lo hicieras conmigo, y Yo te llenaré con mi Luz. Así estuviera un alma como un cadáver descompuesto, de tal manera que desde el punto de vista humano no hubiera esperanza de restauración y que todo ya estuviera perdido, no es así con Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura esa alma en plenitud... Desde esta fuente de Misericordia las almas atraen gracias solamente con la vasija de la confianza. Si su confianza es grande, no hay límite a mi generosidad".


Fuente: Quién reza se salva (Chile, Ediciones Obispado de San Bernardo, 2007), pág. 32.

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