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viernes, 11 de julio de 2014

Rebelión en la Granja - George Orwell



Los últimos días del mes pasado, bastante gélidos por cierto, los pasé en cama aquejado por un leve resfrío. Y para no desaprovechar el tiempo, me dediqué a uno de mis pasatiempos preferidos Supongo que ya adivinasteis a qué actividad me refiero. ¡Así es, leer y leer! Pues bien, dentro de las lecturas de aquellos días, quisiera en esta ocasión destacar "Rebelión en la Granja" del escritor y periodista británico George Orwell. 

Pasaron más de diez años desde la última vez que lo leí. Por aquel entonces estaba en el colegio y mi lectura del libro fue un tanto superficial. No profundicé realmente en sus cimientos, en aquella esfera de ideas y advertencias que el autor intentó transmitir a través de su obra. Sin embargo, ahora que tengo una mayor formación intelectual (desarrollada por "el peso de los años" por supuesto; ruego no me consideren un arrogante o fanfarrón) pude apreciar con mayor detenimiento los detalles que hacen que este libro sea tan especial. 

La historia trata sobre un grupo de animales que viven en una granja de Gran Bretaña. Hay patos, ovejas, gallinas, perros, gatos, caballos, burros y cerdos. Un día, motivados por un discurso quimérico -cargado de aspiraciones por construir un mundo de ensueño donde todos los animales sean tratados igualmente, reciban alimento en grandes proporciones y puedan dedicar más tiempo al ocio y menos al trabajo- deciden revelarse contra el propietario de la hacienda, Míster Jones, y expulsarlo de la granja. ¡Aquí es donde comienza la Revolución de los animales! 

A través de sus personajes, Orwell logra estructurar un relato vigoroso, que refleja el crudo actuar de los regímenes totalitarios. Los cerdos, los animales más inteligentes del grupo, consiguen hacerse con "el poder" gracias a su astucia y brillante oratoria y crean "el animalismo", la ideología que sustentará el nuevo orden social. Resulta tan fácil pensar en "Napoleón", el gran antagonista de esta historia, como si fuera el despiadado Jósef Stalin de la Unión Soviética o el mismísimo Kim Jong-un de Corea del Norte.

Se nos muestra cómo la ciudadanía puede ser instrumentalizada por los jerarcas e ideólogos inescrupulosos que detentan el poder. Aprovechándose de la ignorancia de las masas, los convencen de la eficacia de doctrinas que en realidad son totalmente contrarias a la dignidad humana, ideologías que pretenden rescatar de la miseria a una sociedad pero que finalmente terminan por instaurar nuevas formas de esclavitud y pobreza, tanto en el plano moral como material.

Asimismo, esta obra nos advierte que "en nombre de la Revolución" se ha pretendido muchas veces justificar los más grandes errores y horrores de que ha conocido la Humanidad. Pienso en casos como los Gulags soviéticos, la masacre de Pol Pot en Camboya o en la matanza de Katyn. Recordemos que hace tan sólo cuatro años que la DUMA (la Cámara baja del Parlamento ruso) admitió públicamente que Stalin había ordenado el asesinato de más de veinte mil soldado polacos en los bosques de Katyn, entre 1940 y 1941. Por lo tanto, estas temáticas de dictaduras y totalitarismos no son ajenos a nuestras sociedades ni a nuestras democracias. Aún en el mundo existen regímenes gubernamentales que niegan la dignidad intrínseca de toda persona y no reconocen derechos básicos como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley, la libertad de culto o creencia, la libertad de información o la libertad para emprender cualquier actividad económica, entre muchas otras facultades o prerrogativas inherentes al ser humano.

Para sorpresa mía, releer por estos días "Rebelión en la Granja" resultó ser una grata experiencia. Recomiendo leer este libro. No es para nada extenso, se puede leer en apenas un día y es bastante profundo en cuanto a "ideas", razón por la cual se trata de un libro que invita a la reflexión.

Nº de páginas: 144 págs.
Encuadernación: Rústica
Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9789875669062

domingo, 22 de junio de 2014

El Aprendizaje del Escritor - Jorge Luis Borges


Resultado de imagen para jorge luis borges el aprendizaje del escritor"Muchos lectores se han interesado tanto por las complejidades metafísicas de Borges que han olvidado que también tuvo que enfrentar el mismo problema que enfrentan todos los escritores: sobre qué escribir, de qué material hacer uso para escribir. Esta es acaso la tarea fundamental que un escritor debe enfrentar, puesto que marcará su estilo y moldeará su identidad literaria".

Así comienza la introducción de "El aprendizaje del escritor", libro publicado originalmente en el año 1973 bajo el título "Borges on Writing". Se trata de un libro compuesto por una serie de textos inéditos que corresponden a la transcripción de una grabación magnetofónica que se remonta al año 1971. En efecto, en aquel año se realizó un seminario de escritura en la Universidad de Columbia cuyo ilustre invitado fue el prestigioso escritor argentino Jorge Luis Borges. 

Los textos recogen las conversaciones entre el escritor y los alumnos que participaron del aquel seminario. Son conversaciones cargadas de magia y erudición. ¡Amor por las letras de principio a fin! El lector se encontrará con las opiniones de Borges al momento de escribir un poema o un cuento, ponerse a trabajar en una traducción, o tener que fundamentar el rol del escritor. Y hoy, gracias al trabajo elaborado por Editorial Sudamericana, tenemos a nuestra disposición este magnífico libro y en idioma español. 

El libro se compone de tres partes dedicadas a la ficción, la poesía y la traducción respectivamente. En cada capítulo se analizan en detalle diversos textos y luego comienza el intercambio de palabras entre el autor argentino y el público. En el primer capítulo se analiza el cuento "El otro duelo", y en el capítulo segundo se ven los poemas "Junio 1968" y "El guardián de los libros". Finalmente, en el último apartado se comparan algunas traducciones en español con su símil en inglés. 

El dialogo entre el escritor y los estudiantes es bastante ameno y fluido. Por ejemplo, en la primera transcripción un estudiante le pregunta a Borges cómo cree que un artista debería relacionarse con su tiempo. Y la respuesta no deja de impresionar: "Oscar Wilde dijo que la modernidad del tratamiento y del tema debían ser cuidadosamente evitados por los artistas modernos. Por supuesto, Wilde estaba siendo ingenioso, pero lo que decía se basa en una verdad evidente. Homero, por ejemplo, escribió varios siglos después de la guerra de Troya. La idea de que la literatura deba tratar de temas contemporáneos es ella misma moderna, tanto es así que pertenece más al periodismo que a la literatura. Ningún escritor real trató jamás de ser contemporáneo".

Mientras estuve leyendo este libro, por momentos me parecía que estaba escuchando diversas frases y oraciones de boca del propio Borges. De alguna forma inefable o inescrutable, es como hacerlo volver a la vida. Podía imaginármelo en aquél auditorio de la Universidad de Columbia, conversando con los estudiantes de "tú a tú", entregándoles sus opiniones y posturas de forma clara y sencilla. Casi como un verdadero amigo que nos habla sobre literatura y poesía en un espacio de confianza y cercanía. Al leer este libro, podía imaginarme a mí mismo presenciando in situ aquél seminario, quizá sentado en una segunda o tercera fila, quizá levantando la mano para hacer alguna pregunta o tal vez tomando apuntes en un cuaderno.

Para los amantes de las letras, "El aprendizaje del escritor" es un libro enriquecedor del cual se pueden obtener bastantes enseñanzas relacionadas con la temática central, y que merece la pena leer.

lunes, 3 de marzo de 2014

"Ana Karenina" - León Tolstoi


"Ana Karenina" es sin duda, junto con "Guerra y Paz", una de las obras más famosas del brillante escritor ruso León Tolstoi (1828 - 1910). Conocidas son las palabras de otro maestro de la novela rusa, Fiódor Dostoievski, quién la calificó como "obra de arte perfecta". Se trata, a fin de cuentas, de una pieza magistral de la literatura universal, capaz de dignificar cualquier biblioteca en la que se pueda encontrar un ejemplar.

Desde el principio, Tolstoi nos inserta de forma detallista y casi omnicomprensiva en la sociedad rusa de su época. Se identifican de inmediato los violentos contrastes en el modo de vida de las personas de alta alcurnia que residen en Moscú y en San Petersburgo, con la miseria y pobreza de los campesinos de las periferias. Y todo esto mientras se van estructurando los ejes centrales de la trama.

Ana es una mujer casada que forma parte de la alta sociedad rusa. Se dedica a la vida familiar, es partícipe de innumerables reuniones sociales, de almuerzos y cenas, de veladas con amigos, acude a la ópera y a las carreras de caballo, logra salvar la vida conyugal de su infiel  y dicharachero hermano, etc. Mantiene un estilo de vida aparentemente feliz, aunque quizá algo aburrido para ella. Pero todo ello cambia de manera esporádica y radical cuando conoce al conde Wronsky. Se enamora perdidamente de él. Y guiada por la locura de aquel amor, decide abandonar a su marido e hijo para entregarse a los brazos de su amante. Pero pronto se convierte en víctima de las consecuencias de su actuar.

Personalmente, creo que Ana Karenina es un personaje singular de la literatura universal por causa de su personalidad ambigua, característica que la lleva a convertirse tanto en la protagonista como en la antagonista de su propia vida.

Al respecto, la escritora del blog "Escrito desde el fondo" se refiere a la protagonista de esta novela tolstiana con las siguientes palabras: "Hablar de Ana es hablar de un personaje psicológicamente complejísimo y me parece que caemos en la simplicidad al tacharla de insufrible, etc. Por más que me esfuerzo, no entiendo cómo puede caer tan mal. Aunque creo que nunca habrá unanimidad con respecto a la forma que se tiene de 'ver' a Ana Karenina". Y continúa diciendo que: "Ana aparece al principio como una madre encantadora, querida por sus sobrinos, por su familia, una madre entregada, una mujer de buenos sentimientos, una mujer íntegra. Esto nos lo deja Tolstoi muy claro (clarísimo) al principio de la novela. Pero al mismo tiempo, una mujer con unas desesperadas ganas de vivir, una romántica perdida. Este deseo escondido en lo más profundo de su alma, pero no enterrado, vio la luz el día del primer encuentro con Wronsky. Desde su punto de vista pone en el libro: 'Había en toda su persona como un exceso de juventud y alegría que ella se esforzaba en disimular; pero, a pesar suyo, el relámpago velado de sus ojos aparecía también en su sonrisa'".

Si bien la gran protagonista de la novela es Ana, gran parte del libro gira también en torno a Levine y su amada Kitty Cherbatzky. Ambos se erigen como el arquetipo idóneo de amor y convivencia conyugal.

Levine es un hombre de fortuna que aprecia la vida del campo y rehuye de las grandes ciudades. Mas su amor por Kitty lo lleva a viajar a Moscú para proponerle matrimonio. Claro que las cosas se complican un poco cuando aparece Wronsky.

Durante la lectura de este libro, es casi imposible no identificar a Levine con el propio León Tolstoi. Las semejanzas son notorias. Se trata de un personaje esencialmente reflexivo que vive inserto en sus cavilaciones. Siempre intenta responder aquellas intrincadas preguntas que desde antaño los filósofos y teólogos han tratado de responder, interrogantes sobre el sentido de la vida o sobre la fe.

Por su parte, Kitty representa la belleza, naturalidad y perfección femenina en su máximo esplendor. Se trata de una mujer dulce, extremadamente cariñosa, muy dedicada a la familia. Su carácter se opone fuertemente al de Ana. Mientras ella vela por su marido, por su hermana Dolly y por sus sobrinos, Ana piensa exclusivamente en su amante, en sus propias inseguridades y en los celos. 

Aprovecho de advertir que los nombres de los distintos personajes suele variar dependiendo de la traducción que se esté leyendo. Por ejemplo, en la traducción de la prestigiosa editorial ALBA nos encontramos con algunos nombres (v.gr. Anna, Stepán Arkádevich, Vronski, Levin y la familia Scherbatski) que difieren de los propuestos por la editorial Porrúa México (v.gr. Ana, Estéban Arcadievitch, Wronsky, Levine y la familia Cherbatsky, simultáneamente). Pero esto no incide en la trama -la cual se mantiene inalterable- ni en su lectura, la cual recomiendo vivamente.

En síntesis, Ana Karenina es una novela completísima, entretenida y enriquecedora, en la que a través de personajes inolvidables Tolstoi logra delinear fielmente la sociedad rusa de su época.

martes, 6 de marzo de 2012

1984: George Orwell y Corea del Norte


Acabo de leer "1984" de George Orwell. La novela publicada en junio de 1949 relata la historia de Winston Smith, un funcionario público que trabaja en e Departamento de Registro perteneciente a uno de los cuatro Ministerios del Partido Interior. A la cabeza del Partido se encuentra la figura del "Gran Hermano" que todo lo ve y todo lo sabe.

Smith vive en un mundo en el que no hay espacio para la reflexión, el amor y la verdad. El pasado, el presente y el futuro son controlados por el Partido Interior.  Sólo existe lo que el Partido dice que existe. Todo aquel que contradice las consignas del "Gran Hermano" es perseguido por la Policía del Pensamiento y puesto a disposición del Ministerio del Amor, aparato público que irónicamente está encargado de las torturas, de las confesiones forzadas y de las ejecuciones.

Desde que termine la lectura de este libro, no he dejado de pensar en Corea del Norte. Son abundantes las semejanzas entre la distopía presentada en el brillante libro de Orwell y la realidad de la dictadura de Pyongyang cuyo máximo líder Kim Jong Il acaba de fallecer. A continuación efectuaré una breve comparación:

En primer lugar,  en el libro identificamos la figura del "Gran Hermano". Los ciudadanos deben amarlo, obedecerlo y glorificarlo. En Corea del Norte, su recién fallecido líder se autoproclamaba "Querido Líder", "Gran Dirigente" o "Líder Supremo". El pueblo norcoreano estaba obligado a amarlo y a adorarlo como su fuese un Dios. Aún más, creían que Kim Jong Il había inventado las hamburguesas y que podía controlar el clima (si no me cree lo puede verificar en Google o en El Mercurio).

En segundo lugar, en "1984" -probablemente la distopía más famosa del siglo pasado- nos encontramos con una situación permanente de guerra. El enemigo puede cambiar según lo disponga el Partido Interior pero siempre existe una lucha contra algún agente externo. A grandes rasgos, este enemigo siempre es representado por un supuesto "traidor" del Partido llamado Emmanuel Goldstein (quizá fue una referencia de Orwell a León Trotsky) y que las personas deben odiar y repudiar públicamente. La guerra es una forma de lograr adherencia al "Gran Hermano" por parte de la sociedad.

Algo parecido sucede en la Corea de los Kim. A través de una fuerte campaña propagandística -al más puro estilo de Joseph Stalin- los ciudadanos aprenden desde niños a odiar a los norteamericanos y a formar creencias erradas acerca de los Estados Unidos. Los norcoreanos tienen la convicción de que los norteamericanos planean invadirlos y que sólo su "Eterno Líder" es capaz de defenderlos.

En tercer lugar, en la novela de Orwell las personas son controladas día y noche. Una de las consignas del Partido Interior es <<La libertad es la esclavitud >>. Las personas no son libres y se reprime cualquier acto de libertad que no haya sido permitido. El Partido Interior miente a descaro y dichas mentiras deben ser tenidas por verdades. Los alimentos escasean y quien se queja de la falta de comida o de las precarias condiciones de vida "desaparece" al poco tiempo. No existen juicios imparciales y justos.

En Corea del Norte sucede casi lo mismo. La libertad es reprimida. La tortura es pan de cada día. Hay detenciones sin cargo, ejecuciones a presos políticos y trabajos forzados. Además, se sabe de la existencia de al menos seis campos de reclusión en los que diariamente se violan los derechos humanos (cosa que el Partido Comunista chileno parece olvidar).

Un ejemplo de lo anterior es el caso del chileno Eduardo Murillo: Se fue a vivir a Corea del Norte, país en el que contrajo matrimonio. En 1967 fue arrestado y acusado de espionaje. Su único delito había sido quejarse del régimen y de sus mentiras. Pero allá no hay lugar para la libertad de expresión. Posteriormente fue condenado a pena de muerte. ¡Y sin un juicio imparcial y justo! Algo muy parecido a la novela "El Proceso" de Franz Kafka. Gracias a ciertos contactos políticos logró volver a Chile, evadiendo la condena pero sin volver a ver a su mujer. 

Me pregunto qué pensaría Alexandr Solzhenitsyn (premio novel de literatura el año 1970)  si aún viviera. Quizá volvería a abrirnos los ojos con novelas como "Un día en la vida de Iván Denísovich", "El primer círculo" o "Archipiélago Gulag". El comunismo cosechó en la Unión Soviética los famosos Gulags. Ahora los vuelve a cosechar pero en otro país: Corea del Norte.

Para concluir, me ha sido muy grato leer "1984" de George Orwell justo cuando todo el orbe centraba su atención  en la dictadura norcoreana tras la muerte de Kim Jong Il. Hay otras similitudes que por un tema de espacio y tiempo no transcribí al papel. Espero que al leer esta columna se animen a leer "1984" y a buscarlas por su cuenta.

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