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jueves, 18 de septiembre de 2014

Ser feliz era esto - Eduardo Sacheri


Por estos días estuve leyendo un poco de la obra de Eduardo Sacheri. La primera vez que escuché de él fue hace cuatro o cinco años. Había visto la galardonada película "El Secreto de sus Ojos", dirigida por el cineasta Juan José Campanella y quede maravillado con la historia. La película obtuvo un Oscar de la Academia en la nominación a Mejor Película Extranjera, y entre el grupo de profesionales que saltaron a la fama con dicha producción cinematográfica, estaba el nombre de Sacheri, un profesor de historia bonaerense que había escrito el libro inspirador de la cinta.

Eduardo Sacheri ha escrito varios cuentos y novelas. La mayor parte de su producción literaria se relaciona con el fútbol y la pasión que genera. Así, es posible encontrar en su obra relatos emocionantes, perfectos para evocar distantes recuerdos de infancia, remembranzas de aquellos tiempos donde los minutos y las horas se pasaban de un tirón frente a la pelota de fútbol, quizá en una cancha improvisada de tierra o asfalto, y junto a los entrañables amigos del barrio. Tengo la esperanza de escribir, apenas la disponibilidad de tiempo me lo permita, alguna reseña sobre los cuentos futboleros de Sacheri. 

Pero en esta ocasión quiero hablar sobre "Ser feliz era esto", la nueva novela del escritor trasandino, traída a las librerías criollas gracias a Editorial Alfaguara.

La trama se centra en Sofía y Lucas, dos personas comunes y corrientes que viven en Argentina y cuyas vidas se entrecruzan de forma repentina. Sofía es una muchacha de catorce años, cuya madre ha fallecido recientemente, y que emprende un viaje a Buenos Aires, la gran ciudad del otro lado de la cordillera, con la pretensión de conocer a su padre. Para cuando Sofía toca a la puerta del edificio de Lucas, él pasaba sus días viviendo de las ganancias generadas por sus libros. Era un escritor exitoso (si podemos decir que ser exitoso esta definido para los escritores por el acto de vender muchos libros) que se encontraba en una suerte de crisis vocacional: no se sentía realmente un escritor. Es más, parecía no tener el propósito de seguir escribiendo, al menos por el momento.

Este es el contexto en que padre e hija se empiezan a conocer. Con el avance de la historia, nacerá entre ellos una relación incondicional, paternal y filial respectivamente, con altos y bajos pero capaz de crecer y madurar con el tiempo. Dos personas acostumbradas a la soledad descubrirán que se tienen el uno al otro, con sus diferencias y semejanzas, y entenderán la significación del amor familiar y la noción de felicidad.

Se trata de un libro extremadamente sencillo. La sencillez se nota en los personajes, en los sucesos y en los diálogos. Pero allí se esconde su verdadera belleza y encanto. Lejos de ser un defecto, es una virtud. El autor no busca profundizar en historias paralelas ni le da mayor preponderancia a los personajes secundarios. Se enfoca únicamente en lo que importa: la relación entre una niña de catorce años y su padre que recién viene conociendo. 

Asimismo, el libro esta cargado de manifestaciones propias de la idiosincrasia argentina tales como el lenguaje, el humor y la forma de actuar de los protagonistas. Y junto a esos elementos que florecen en cada página, hay una atmósfera general de "actualidad" en donde se desenvuelven los personajes, una cuota de contemporaneidad exteriorizada en el uso de redes sociales (v.gr. facebook o whatssap), o el manejo de expresiones en boga, característica que en mi opinión posibilita que la novela resulte atractiva no sólo para un público adulto, sino también para el público juvenil. 

Recomiendo leer este libro a quienes busquen algo liviano, agradable y bien escrito, que cautive de principio a fin. Su lectura no resultará tediosa, no se trata de un libraco o mamotreto de mil páginas sino más bien de un escrito con el número de hojas preciso, compatible con el propósito del autor. ¡Con este comentario no estoy menospreciando los libros de muchas páginas! Hay una multitud de clásicos de la literatura que son extremadamente voluminosos y que por su calidad indudable o por su trascendencia generacional valen la pena leer y releer, como por ejemplo, Guerra y Paz de Tolstoi, o Crimen y Castigo de Dostoievski. Solo intento afirmar que hay momentos en la vida cuando uno desea leer -ya sea por el cansancio del trabajo o por la natural fatiga de la vida cotidiana- algo más digestible aunque no por ello de menor calidad.

En este enlace pueden revisar el video promocional del libro: Ser feliz era esto

Nº de páginas: 248 págs.

Encuadernación: Rústica
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9789870434924

lunes, 17 de marzo de 2014

Doce Años de Esclavitud - Solomon Northup


Probablemente ya vieron o escucharon hablar de "Doce Años de Esclavitud", la elogiada película del cineasta británico Steve McQueen, recientemente galardonada  con el premio Oscar por "Mejor Película". En esta oportunidad les hablaré sobre el libro autobiográfico en el que se baso la producción cinematográfica y que fue publicado hace más de cien años.

Se trata de un relato escrito en primera persona por Solomon Northup, un afroamericano nacido en 1808 en Nueva York, que recibió una buena educación y vivió tranquilamente como ciudadano libre durante muchos años. Mientras se las ingeniaba buscando un trabajo decente que sirviera de sustento a su familia, es vilmente engañado para viajar a los estados del sur donde es secuestrado y vendido como esclavo.

Por aquella época, los hombres de piel oscura eran ciudadanos libres en los estados del norte. Se les reconocían derechos inalienables e imprescriptibles, podían transitar sin preocupaciones por doquier, se les permitía votar en las elecciones, formar familia, trabajar y ahorra dinero, comprar casas, campos y animales. Se regían por las mismas prescripciones del hombre blanco. Pero la situación política y social en los estados sureños era sustancialmente distinta. Los hombres blancos despreciaban a los negros, no les reconocían derechos civiles y políticos, y los consideraban meros animales de trabajo que por un inefable capricho de la naturaleza habían aprendido a comunicarse. Una antítesis patente e injusta.

Solomon fue obligado, sin su aquiescencia, a trabajar duramente y  para distintos amos. Conoció de primera fuente el horror, las injusticias y penurias que debían experimentar los negros del sur. Muchos de ellos jamás habían conocido la libertad, nacieron esclavos y morirían esclavos. Otros, en cambio, guardaban firmes anhelos de libertad, sueños desbordantes de esperanza. 

El libro describe en detalle el negocio de la esclavitud, el trabajo en las plantaciones de Luisiana, las cosechas de algodón y el cultivo del maíz, las costumbres de la época, las diferentes dimensiones del hombre, con sus rasgos oscuros y perversos, pero también con su lado bueno, reflejándose en su búsqueda de trascendencia y eternidad, en su capacidad de querer y estimar a otros, de vivir fraternalmente, aún bajo las condiciones más humillantes de la existencia temporal.

"Doce Años de Esclavitud" es un libro realmente humano, impregnado de ganas por la independencia personal, por la emancipación. El dolor, la angustia y el sufrimiento se articulan armoniosamente con instantes de exuberante júbilo y alegría. Durante el relato, el recuerdo de su esposa e hijos se suman al inextinguible deseo de Solomon Northup por volverlos a ver. Y todo ello emociona, derriba al lector en impetuosos sentimientos de compasión por el prójimo. 

El libro invita además, a esas necesarias pausas que nos sirven de reflexión. "Si supieran lo que siente el pobre esclavo, si conocieran sus pensamientos más secretos, que no se atreve a manifestar en presencia del hombre blanco; si se sentaran al lado de ellos durante la silenciosa noche y hablaran sinceramente de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, se darían cuenta de que el noventa y nueve por ciento de ellos son lo bastante inteligentes como para darse cuenta de la situación y abrigar el amor a la libertad con tanta pasión como ellos" (pág. 161).

Tras su publicación, "Doce Años de Esclavitud" se sumo al impulso renovador iniciado por "La Cabaña del Tío Tom" de la escritora Harriet Beecher Stowe. Ambos libros remecieron los cimientos de la estructura social norteamericana que pronto terminaría en una sangrienta lucha civil. Como es sabido, el enfrentamiento de las dos posturas antagónicas -quienes estaban a favor de la esclavitud y quienes instaban por la causa abolicionista- desencadenó en la Guerra Civil de los Estados Unidos.  

Aprovecho de recordar que Chile fue uno de los primeros países del mundo en abolir la esclavitud. En 1811 se decretó la "libertad de vientres y de paso", visionario avance legislativo que permitió que tanto los nacidos en territorio nacional como los extranjeros que pisaran el país, quedaran inmediatamente "libres". Doce años más tarde, durante la dirección gubernamental de Ramón Freire, se dictaría la "abolición de la esclavitud". 

En resumen, se trata de un libro excepcional que "respira libertad". Y no hay quien mejor entienda el contenido de la libertad sino aquél que la ha perdido. 

Nº de páginas: 272 págs.
Encuadernación: Rústica
Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9789563251487

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