Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de agosto de 2014

El Peso de la Noche - Alfredo Jocelyn-Holt


Resultado de imagen para el peso de la noche alfredo jocelyn-holt“El Peso de la Noche”, libro cuyo título se debe a la recordada frase contenida en una misiva que Diego Portales le escribiera a don Joaquín Tocornal por el año 1832 y con la cual singularizaba el orden social imperante, ha sido nuevamente publicado gracias al apoyo de Penguin Random House. Se trata de una edición corregida, aumentada y actualizada de la conocida obra del historiador Alfredo Jocelyn-Holt. Este hecho viene a reafirmar su vigencia tanto en el mundo académico como en el público de masas, considerando también que han transcurrido más de diecisiete años desde su primera tirada en imprenta.



El texto está compuesto por una selección de ensayos, todos muy bien organizados, cuyo objeto está definido por el propio autor con estas palabras: “El libro es un intento de desmitificación, y en este caso de uno de los mitos más socorridos por una historiografía empecinada, en este punto, en darse eternamente vueltas sobre lo mismo” (p.23). Según Jocelyn-Holt, el concepto de orden en el Chile decimonónico es mucho más complejo que la noción tradicional entregada por gran parte de los estudiosos de dicho período histórico. La idea de orden, por el contrario, es sinónimo natural de fuerza” o “poder”. “A lo que voy es que el uso abusivo del concepto ‘orden’ sirve para ocultar solapadamente el verdadero sentido factico que se omite, pero igual quiere darse a entender” (p.25). Por otra parte, así como la noción de orden ha sido tergiversada, algo similar ha ocurrido con la imagen tradicional que se tiene del ministro Diego Portales, la cual no se identificaría con el hombre real. Es por esto que el historiador de Oxford realiza la siguiente aseveración: “más que un personaje histórico, es un problema histórico (…)”. 

Debo decir que el libro me capturó desde las primeras páginas. En el prólogo de esta nueva edición, Alfredo Jocelyn-Holt relata anécdotas muy interesantes al mismo tiempo que dispara a diestra y siniestra con los mortíferos relámpagos que emite su prodigiosa pluma. Disfrute bastante con las opiniones del autor sobre las diferentes clases de historiadores que convergen en la sociedad nacional, y con las tergiversaciones que a su juicio se siguen fabricando respecto al mito del ministro Portales. Confieso también lo mucho que reí tras leer la curiosa anécdota que relata Jocelyn-Holt sobre la presentación que de su libro hiciera alguna vez el ex presidente Ricardo Lagos Escobar y que resultó un rotundo fracaso. “Obviamente, Lagos o no leyó el libro, no lo entendió o simplemente no le gustó, y eso que lo alabó profusamente (…) Ahora sé fehacientemente que no le gustó” (p.22).

Se aborda el siglo diecinueve chileno a través de algunas dimensiones que a juicio del autor serían esenciales para la acabada comprensión de aquella época pues manifiestan la gestación y el ejercicio del orden y del poder en el país: el Estado, la Cultura y la Nación. El académico de la Universidad de Chile desmiente algunas tesis habituales de la historiografía nacional y propone su visión personal de los acontecimientos, particularmente en cuanto a la falta de consolidación de una verdadera sociedad civil.

Se hace bastante hincapié en el florecimiento de una elite criolla capaz de adaptarse a los incipientes cambios y transformaciones sociales post Independencia, mantenimiento inalterable su poderío social. Como comenta Enrique Barros Bourie: “Según la tesis de Alfredo Jocelyn-Holt, el verdadero actor social de la época es una elite tradicional abierta al progreso. Pocos revelan de mejor modo esta dialéctica de conservación y cambio que Andrés Bello, el gran hijo adoptivo de la sociedad chilena del siglo XIX. Abierto al mundo y convencido liberalizador de las instituciones vinculadas a la economía y al saber, fue, al mismo tiempo, un conservador escéptico del cambio en materia de las costumbres y un profundo averso a todo desorden” (BARROS B., Enrique, Alfredo Jocelyn-Holt: El peso de la noche: nuestra frágil fortaleza histórica, en Revista de Estudios Públicos, 70, 1998, p.302).

Podríamos decir que la columna vertebral del libro está constituida por tres capítulos que hablan básicamente sobre el perfil de Diego Portales (primero en referencia a su figura pública, luego en su faceta privada y psicológica, más adelante, el esbozo del “hombre real”, y en último término la interpretación alternativa que propone el historiador); el significado del orden y la existencia permanente del desorden o violencia en el país, y finalmente, la necesidad de repensar estos conceptos históricos.

Me gustó mucho un breve apartado (el más breve de todos) titulado “Historia y morbo: Portales, ¿momio?” En aquel capítulo, el historiador efectúa algunas pinceladas sobre la costumbre de la momificación en las diferentes culturas universales, partiendo por el Antiguo Egipto y terminando en Chile. Posteriormente, se pregunta por qué el hallazgo del cuerpo embalsamado de Diego Portales el año 2005 mientras se remodelaba la Catedral Metropolitana fue causa de tanto revuelo mediático, incluyendo un reportaje del cual el propio Jocelyn-Holt fue partícipe, y ahora, en el prologo de esta nueva edición, confiesa su arrepentimiento.


“El Peso de la Noche: Nuestra frágil fortaleza histórica” es un libro interesante, provocativo para la historiografía tradicional pero necesario para entender el presente a través de una reinterpretación de los eventos pasados. Es una obra escrita con gran erudición, digna de múltiples lecturas.


Nº de páginas: 310 págs.
Encuadernación: Rústica

Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9789563251548

lunes, 28 de julio de 2014

Eichmann en Jerusalén - Hannah Arendt


Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío, se había consagrado profesionalmente en 1951 con la publicación de su libro "Los Orígenes del Totalitarismo", obra en la que analizaba el nazismo y el estalinismo, con sus estructuras y formas de operar. Diez años más tarde, trabajando como reportera para una revista de Nueva York, viaja a Jerusalén para presenciar el proceso penal que había paralizado a la opinión pública: el juicio del criminal nazi Adolf Eichmann.

¿Pero quién era este enigmático hombre? Durante el Tercer Reich, Adolf Eichmann, teniente coronel de la SS, había colaborado en la organización del sistema que transportó millones de judíos hacia los campos de concentración donde luego fueron asesinados. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, Eichmann asumió una identidad falsa y se ocultó en Buenos Aires, Argentina, donde trabajó como empleado en una fábrica de automóviles. Finalmente, en 1960, bajo la llamada Operación Garibaldi, el servicio de inteligencia de Israel lo secuestró en territorio argentino y lo llevó secretamente a Jerusalén para someterlo a juicio por los graves crímenes en los que participó.

Este controvertido y tenso ambiente, sumado a la expectación de los gobiernos, la prensa y la opinión publica sobre los acontecimientos que se avecinaban, fueron el contexto en el que Arendt presenció el juicio y posteriormente escribió su libro. Es por ello que el juicio de Eichmann tuvo resonancias no sólo jurídicas sino también políticas, históricas y sociales.

"El relato de las escalofriantes atrocidades produjo el efecto de anular el aspecto teatral del juicio. Todo juicio público se parece a una representación dramática por cuanto uno y otra se inician y terminan basándose en el sujeto activo, no en el sujeto pasivo o víctima. Un juicio teatral, espectacular, necesita mucho más que un juicio ordinario claro y bien definido relato de los hechos, y del modo en que fueron ejecutados"(pág. 22). "Así vemos que el juicio nunca llegó a ser un drama, pero el espectáculo que David Ben Gurión se propuso ofrecer al público sí tuvo lugar, o para decirlo de otro modo, las <<lecciones>> que pretendía dar a judíos y gentiles, a israelitas y árabes, al mundo entero, efectivamente se dieron" pág. 23). 

Arendt ahonda en la personalidad del acusado. Señala que no se trataba de un "monstruo" o de una "mente siniestra". Por el contrario, Eichmann era un tipo absolutamente normal. Y esto es lo inquietante porque implica que si un "hombre normal" fue capaz de participar en el exterminio de millones de judíos, cualquiera podría llegar a la misma posición. 

Surgen algunas preguntas: ¿Por qué Eichmann no se percató de la perversidad del régimen y de su propio actuar? ¿Por qué no se detuvo a pensarlo? ¿Por qué no existió una reflexión seria de parte del teniente coronel de la SS que le permitiera concluir que aquellos actos y apremios contra los judíos eran intrínsecamente malos? Hannah Arendt entrega su respuesta al afirmar que Eichmann era incapaz de pensar. Si el reglamento decía algo, Eichmann lo hacía; si el superior jerárquico le daba una orden, él acataba; si se le entregaba una instrucción, el cumplía. Se trata de una regla ciega, de una adhesión irreflexiva y automática a una prescripción administrativa o legal. Aquí es donde la filósofa empieza a hablar acerca de la banalidad del mal.

Sabido es que Hans Kelsen, jurista y filosofo positivista de origen judío, afirmó que en la Alemania de Hitler existía "Derecho", esto es, un ordenamiento jurídico vigente compuesto por normas jurídicas abstractas y de aplicación general. Si bien es una opinión discutible, Hannah Arendt también cree que existió un sistema jurídico. Lo que ocurre es que, a su juicio, el sistema jurídico alemán había sufrido una "inversión valórica" que era usada para permitir deportaciones, detenciones, torturas y asesinatos. ¿Y porqué hubo pasividad frente a esta inversión de los principios y valores que regían la convivencia nacional? Esa pasividad se debe en parte a la banalidad manifestada en sujetos como Eichmann, personas comunes y corrientes pero incapaces de pensar en otra cosa que no fuera sus intereses  vagos y superfluos.

"Eichmann en Jerusalén" es un libro histórico de gran valor, que desde la perspectiva de Hannah Arendt sobre el juicio a Eichmann se encarga de entregarnos información relevante y bien documentada sobre los hechos históricos enlazados con el Holocausto, y proporciona una visión más amplia sobre sus causas y procesos. Así, por ejemplo, se describe el complejo proceso político y burocrático a través del cual el nazismo llegó a la ejecución de la Solución Final, pasando antes por otras etapas como la deportación en masa de judíos o la concentración en los campos de exterminio. 

Me parece que la mejor síntesis de este libro, es la que se lee en la propia contratapa del sello DeBolsillo: "Hannah Arendt estudia en este ensayo las causas que propiciaron el Holocausto, el papel equívoco que jugaron en tal genocidio los consejos judíos, así como la naturaleza y la función de la justicia. La mirada lúcida y penetrante de Arendt desentraña la personalidad del acusado, analiza su contexto social y político y su rigor intachable a la hora de organizar la deportación y el exterminio de las comunidades judías, además de la colaboración o la resistencia de algunas naciones ocupadas. (...) Sigue siendo uno de los mejores estudios sobre el Holocausto, un ensayo de lectura inaplazable para entender lo que sin duda fue la gran tragedia del siglo XX".

Por último, para quienes estén interesados en este vergonzoso y aleccionador período histórico para la Humanidad, les dejo un link donde pueden acceder a las grabaciones del juicio de Eichmann que en su conjunto suman alrededor de doscientas horas de video: Youtube Eichmann Trial. 

Nº de páginas: 440 págs.
Encuadernación: Rústica
Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9788483460665

lunes, 17 de marzo de 2014

Doce Años de Esclavitud - Solomon Northup


Probablemente ya vieron o escucharon hablar de "Doce Años de Esclavitud", la elogiada película del cineasta británico Steve McQueen, recientemente galardonada  con el premio Oscar por "Mejor Película". En esta oportunidad les hablaré sobre el libro autobiográfico en el que se baso la producción cinematográfica y que fue publicado hace más de cien años.

Se trata de un relato escrito en primera persona por Solomon Northup, un afroamericano nacido en 1808 en Nueva York, que recibió una buena educación y vivió tranquilamente como ciudadano libre durante muchos años. Mientras se las ingeniaba buscando un trabajo decente que sirviera de sustento a su familia, es vilmente engañado para viajar a los estados del sur donde es secuestrado y vendido como esclavo.

Por aquella época, los hombres de piel oscura eran ciudadanos libres en los estados del norte. Se les reconocían derechos inalienables e imprescriptibles, podían transitar sin preocupaciones por doquier, se les permitía votar en las elecciones, formar familia, trabajar y ahorra dinero, comprar casas, campos y animales. Se regían por las mismas prescripciones del hombre blanco. Pero la situación política y social en los estados sureños era sustancialmente distinta. Los hombres blancos despreciaban a los negros, no les reconocían derechos civiles y políticos, y los consideraban meros animales de trabajo que por un inefable capricho de la naturaleza habían aprendido a comunicarse. Una antítesis patente e injusta.

Solomon fue obligado, sin su aquiescencia, a trabajar duramente y  para distintos amos. Conoció de primera fuente el horror, las injusticias y penurias que debían experimentar los negros del sur. Muchos de ellos jamás habían conocido la libertad, nacieron esclavos y morirían esclavos. Otros, en cambio, guardaban firmes anhelos de libertad, sueños desbordantes de esperanza. 

El libro describe en detalle el negocio de la esclavitud, el trabajo en las plantaciones de Luisiana, las cosechas de algodón y el cultivo del maíz, las costumbres de la época, las diferentes dimensiones del hombre, con sus rasgos oscuros y perversos, pero también con su lado bueno, reflejándose en su búsqueda de trascendencia y eternidad, en su capacidad de querer y estimar a otros, de vivir fraternalmente, aún bajo las condiciones más humillantes de la existencia temporal.

"Doce Años de Esclavitud" es un libro realmente humano, impregnado de ganas por la independencia personal, por la emancipación. El dolor, la angustia y el sufrimiento se articulan armoniosamente con instantes de exuberante júbilo y alegría. Durante el relato, el recuerdo de su esposa e hijos se suman al inextinguible deseo de Solomon Northup por volverlos a ver. Y todo ello emociona, derriba al lector en impetuosos sentimientos de compasión por el prójimo. 

El libro invita además, a esas necesarias pausas que nos sirven de reflexión. "Si supieran lo que siente el pobre esclavo, si conocieran sus pensamientos más secretos, que no se atreve a manifestar en presencia del hombre blanco; si se sentaran al lado de ellos durante la silenciosa noche y hablaran sinceramente de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, se darían cuenta de que el noventa y nueve por ciento de ellos son lo bastante inteligentes como para darse cuenta de la situación y abrigar el amor a la libertad con tanta pasión como ellos" (pág. 161).

Tras su publicación, "Doce Años de Esclavitud" se sumo al impulso renovador iniciado por "La Cabaña del Tío Tom" de la escritora Harriet Beecher Stowe. Ambos libros remecieron los cimientos de la estructura social norteamericana que pronto terminaría en una sangrienta lucha civil. Como es sabido, el enfrentamiento de las dos posturas antagónicas -quienes estaban a favor de la esclavitud y quienes instaban por la causa abolicionista- desencadenó en la Guerra Civil de los Estados Unidos.  

Aprovecho de recordar que Chile fue uno de los primeros países del mundo en abolir la esclavitud. En 1811 se decretó la "libertad de vientres y de paso", visionario avance legislativo que permitió que tanto los nacidos en territorio nacional como los extranjeros que pisaran el país, quedaran inmediatamente "libres". Doce años más tarde, durante la dirección gubernamental de Ramón Freire, se dictaría la "abolición de la esclavitud". 

En resumen, se trata de un libro excepcional que "respira libertad". Y no hay quien mejor entienda el contenido de la libertad sino aquél que la ha perdido. 

Nº de páginas: 272 págs.
Encuadernación: Rústica
Editorial: DeBolsillo
ISBN: 9789563251487

Libros que he leído

Año 2026 84, Charing Cross Road - Helene Hanff Catrala - Francisco Ortega Lanchas en la bahía - Manuel Rojas La ciudad de los Césares - Man...